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Varices en el embarazo

Entre otros diversos factores, el embarazo produce un aumento de peso en el cuerpo de la mujer, peso que repercute sobre las piernas. Es por ello, que resulta preciso prevenir la aparición de varices en el embarazo.

Las varices, qué son

Las varices, como hemos indicado en otros artículos con anterioridad, son dilataciones que se realizan a lo largo de un tramo de las paredes de las venas, lo que dificulta el retorno sanguíneo al corazón.

La sangre recorre nuestro cuerpo de manera regular para poder oxigenarlo y alimentarlo, en el tramo que ocupa las piernas tiene que vencer la fuerza de la gravedad, aspecto para el cual se dispone de un sistema de válvulas. Estas válvulas trabajan de modo que el retorno sanguíneo pueda vencer la fuerza de la gravedad y regresar al corazón.

El empuje vertical se realiza mediante contracciones musculares, lo que produce el retorno sanguíneo que acabamos de indicar.

En el caso de que estas válvulas no se encuentren en óptimas condiciones, la sangre puede quedar estancada dentro de las venas produciendo una dilatación. A esta dilatación es a los que llamamos varices.

Pese a que la zona más frecuente de aparición son las piernas, también podemos encontrarlas en otras zonas como la zona pélvica como las varices testiculares o en la región del ano (hemorroides) así como en la garganta manifestadas a través de las varices esofágicas.

¿Por qué surgen las varices en el embarazo?

Muchas mujeres experimentan las varices durante el embarazo, en otros casos, cuando ya se tenían, tienden a empeorar. Junto al problema evidente del peso, el crecimiento del útero presiona una vena que conduce hacia el corazón y que recibe el nombre de “vena cava inferior”, aspecto que obstaculiza el flujo sanguíneo. Esto ademas comporta un problema secundario, la sangre tiende a acumularse en la parte inferior del cuerpo, de modo que existe una mayor presión general en dicha zona.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que la cantidad de sangre aumenta considerablemente durante el embarazo, de modo que existe un mayor volumen de sangre que debe gestionar el sistema venoso. A su vez, los niveles de progesterona y relaxina producen un relajamiento de la paredes venosas.

Las varices en el embarazo tienden salir antes de su término, normalmente a partir de la segunda mitad del embarazo.

Sí debe tenerse en cuenta que tras el embarazo las varices mejoran considerablemente, especialmente si han aparecido fruto del embarazo. No obstante existen soluciones que pueden ayudarte a acabar con las varices, como tratamientos alternativos o operaciones de varices.

8 consejos para prevenir y tratar las varices en el embarazo

  1. Cuida las posturas: Evita estar de pie durante mucho tiempo. Descansa siempre que puedas. Al estar sentada no cruces las piernas, y evita adoptar posturas extrañas y que no sean naturales. Recuerda que la sangre que recorre nuestras piernas debe regresar al corazón, de modo que es indispensable eliminar cualquier obstáculo que pueda encontrar.
  2. Haz ejercicio de manera regular: Sin duda es uno de los consejos más valiosos que se pueden dar. Si antes del embarazo no hacías ejercicio, debes tratar de andar de manera diaria al menos unos treinta minutos. De manera más frecuente cada día, las embarazadas optan por dedicar tiempo a nadar en la piscina. Sin duda es una práctica saludable que nos ayudará a encontrarnos mucho mejor.
  3. La alimentación: Se trata de una piedra angular para la salud de nuestro cuerpo. No vamos a aportar una dieta específica para varices, pero si podemos recomendar la ingesta de al menos 2 litros de agua al día, así como la inclusión en nuestros menús de alimentos con alto contenido en fibra.
  4. Descanso, más importante de lo que parece: Siempre y cuando tengas unos minutos para descansar, trata de hacerlo elevando las piernas en torno a 20-30 centímetros sobre la altura del corazón. Una buena forma para conseguirlo es poniendo unos cojines sobre nuestros pies, de modo que los eleve respecto al eje del cuerpo en descanso.
  5. Calzado, mucho cuidado: Hay que evitar cualquier zapato que limite o dificulte la circulación de nuestro pie. Esto significa que si un zapato nos “aprieta” no será buena idea usarlo de manera regular. Igualmente, si usábamos zapatos de tacón antes del embarazo, será mejor dejarlos de usar de manera definitiva pensando en nuestra salud.
  6. La ducha, una gran aliada: Cuando nos duchemos podremos combinar chorros de agua tibia y fría sobre las piernas y los tobillos. Esta simple acción estimulará la circulación y nos proporcionará una sensación general de bienestar sobre las piernas.
  7. Los masajes: Los masajes son otra buena idea. Siempre deberemos darnos estos masajes de abajo hacia arriba, así estimulamos el retorno de la sangre y ayudaremos a vencer la fuerza de la gravedad. Siempre y cuando el masaje lo demos con nuestras propias manos y no utilizando ningún gel específico no habrá problema o riesgo alguno. Si se quiere utilizar un gel estimulante específico, será imprescindible solicitar el consejo de nuestro médico.
  8. La ropa, más allá de la estética: Es imprescindible estar cómodo, utilizar ropa holgada y que de ninguna manera se ajuste a nuestro cuerpo. Aunque parece una cuestión evidente es imprescindible darle el valor que realmente merece.